_trabajos _escenografía _melvin y sus hermanas _cuatro gatos teatro

canela logo


_melvin y sus hermanas
_cuatro gatos teatro

Sin dejar de lado las cuestiones estético-funcionales, para “Melvin y sus hermanas” se procuró centrar el trabajo en aspectos menos materiales que en anteriores encargos, buscando el modo de adaptar el espacio a los cambios narrativos y lograr de ese modo que la escenografía se transformara en algo más que un fondo inerte. La vía elegida fue la de dotar de significado a los elementos escénicos, de modo que afloraran como metáforas de lo que ocurría en escena.
La obra se desarrollaba en la mísera finca de la familia de Melvin, ubicada en algún lugar indefinido del sur de los Estados Unidos. La acción transcurría en un único ambiente situado en el espacio comprendido entre la entrada de la finca y la casa. El camino que atravesaba la escena se establecía como elemento definitorio de ese espacio de tránsito, metáfora del viaje interior que hacían los personajes.
Sin duda el elemento más definitorio de este trabajo era el árbol en torno al cual gravitaba toda la acción. Un árbol seco, del que sólo quedaba, herrumbrosa, la estructura y que se alzaba como un personaje más del montaje, reaccionando a los acontecimientos de la escena; al margen por supuesto de constituir una presencia constante y amenazadora que se cernía sobre Melvin y que desembocaba en su trágico destino.
Si bien es cierto que en su definición formal el árbol retrotraía a un lenguaje constructivista típico del teatro soviético, en su espíritu estaba mucho más presente un planteamiento simbolista de la escena que emanaba del propio texto, donde el árbol se establecía como ruina de un pasado, que si en el caso de Melvin y su familia no fue glorioso, al menos sí fue feliz. Melvin no regresaba a su casa, volvía a lo poco que quedaba en pie de un tiempo que hacía mucho que su familia había dejado atrás.
Y precisamente el tiempo y su transcurso inexorable era otro de los elementos que se ha pretendió plasmar en la propuesta escénica y que se narraba a través de las continuas variaciones cromáticas del ciclorama.
No había más en escena, apenas tres elementos: camino, árbol y ciclorama, frutos todos ellos de un proceso de depuración en el que se ha procuró eliminar todo lo accesorio, buscando sacar toda la fuerza expresiva a los elementos sin que mediaran distracciones vanas para el espectador.